El verdadero reto al que se enfrenta la inteligencia artificial no radica únicamente en la rapidez con la que transforma comunidades, países e incluso civilizaciones completas a través del avance tecnológico, sino también en la factura ambiental que genera. Cada consulta, cada comando y cada resultado producido llevan implícito un consumo significativo de recursos energéticos. 

En la actualidad, hay tantos modelos y aplicaciones de inteligencia artificial que existe prácticamente un agente de IA para cada necesidad. En consecuencia, debido a la gran demanda de dichos servicios, los impactos negativos han comenzado a ser evidentes en comunidades y países.

¿La IA contamina?

Sí. Pareciera que no; sin embargo, la contaminación se traduce en la enorme huella ambiental que los sistemas inteligentes generan para ser operativos, la cual aún es difícil de medir.

Un modelo de IA generativa demanda un gran consumo de electricidad y agua. En una primera etapa para su entrenamiento, y en una segunda, para mantenerse operando. Por otro lado, para evitar el sobrecalentamiento de los servidores se necesitan miles de litros de agua, la cual se evapora hacia la atmósfera o se contamina al usar aditivos para el enfriamiento y la anticorrosión. Además, para la operación de un centro de datos requiere tanta electricidad como la necesaria por una ciudad entera, energía que en su gran mayoría es producida mediante la quema de hidrocarburos, lo que genera gases de efecto invernadero.

Asimismo, los centros de datos se renuevan continuamente, por lo que generan desechos eléctricos y electrónicos. Estos residuos contienen materiales pesados y tóxicos que pueden contaminar acuíferos, degradar el suelo y, en última instancia, colapsar ecosistemas enteros si no son tratados adecuadamente. Además, en los seres humanos, las consecuencias van desde alteraciones crónicas en la salud hasta provocar la muerte. Entre los materiales peligrosos encontramos mercurio, el plomo, el cadmio, el cromo, el arsénico y el antimonio. 

Estadísticas

Agua

Diariamente, CHATGPT utiliza 39.16 millones de galones de agua diarios. En un año, eso sería suficiente para llenar 14 veces el Embalse Jacqueline Kennedy Onassis.

En 2023 Google reportó el uso de 24,200 millones de litros de agua para enfriar sus centros de datos en todo el mundo.

Electricidad

Se desconoce el consumo eléctrico exacto de las empresas de inteligencia artificial. Sin embargo, se calcula que Claude de Anthropic consume diariamente suficiente electricidad como para cargar más de 600.000 teléfonos

El consumo eléctrico de Microsoft Azure ha crecido exponencialmente debido a la IA. A nivel corporativo, Microsoft consume aproximadamente 24 TWh (teravatios-hora) de electricidad al año. Para ponerlo en perspectiva, esto equivale a lo que consume un país entero como Jordania.

Residuos Eléctricos y Electrónicos

De acuerdo a un informe de la UIT y la UNITAR, en 2022 se generaron 62 millones de toneladas de residuos electrónicos, las cuales equivalen a llenar 1.55 millones de camiones de 40 toneladas, una cantidad suficiente para formar una fila interminable de coches que rodeara el ecuador.

Acciones para revertir la huella

Compañías como Google que tienen 130 centros de datos distribuidos en todo el mundo se han comprometido para reponer un 120% de agua dulce para 2030. Otras acciones implementadas son: el agua utilizada para enfriamiento se reutiliza, en comunidades con riesgo hídrico se utiliza aire frío para evitar el consumo de agua para refrigeración. Además, Google invierte en proyectos que buscan restaurar cuencas hidrográficas, ayudar a comunidades afectadas por la falta de agua o a mejorar la calidad de la misma. Estos proyectos incluyen Norte América, Latinoamérica (incluyendo México), Europa, Oriente Medio, Africa y Asia.

En 2024, Amazon anunció que logró cumplir con siete años de anticipación su meta fijada en 2019: compensar con energía renovable toda la electricidad consumida por sus centros de datos. Además de invertir millones de dólares en proyectos solares y eólicos, la compañía reafirmó su compromiso de alcanzar las cero emisiones netas de carbono para 2040.

Conclusiones

Como sociedad bebemos hacer uso racional de la inteligencia artificial y vigilar que las empresas se comprometan con un plan de sustentabilidad y lo cumplan.